Las cinco artes

“Las Bellas Artes son cinco a saber: la pintura, la escultura, la poesía, la música y la arquitectura, la cual tiene como rama principalísima la pastelería”.

Antonin Carême

Galería El Solar, 2008

Colectivo El Claustro, María Buenaventura, Ana Maria Helo, Juan Manuel Güiza

Texto Nicolás Buenaventura en http://www.lalocalidad.com/index.php?option=com_content&view=article…nco-artes-de-el-claustro&catid=10:exposiciones-anteriores&Itemid=11

Cuando yo tenía la edad de estos muchachos, de este montón que está poblando la muestra de María y Ana María, esto hace ya sus sesenta años, entonces el mundo era demasiado grave y por lo mismo la obra artística pesaba terriblemente. A menudo iba yo solo, en medio de una caterva de vejetes, porque la muchachada le huía a la gravedad.

Era increíble lo que pesaba una escultura. Una vez se cayó una, en bronce, se vino abajo de su pedestal y rompió el piso, un entresuelo del edificio y siguió, vertical, buscando el centro de la tierra. Las pinturas empastadas al óleo, en pegotes generosos y enmarcadas con armatostes monumentales ponían en apuros los muros.

Sucede que el arte tenía su compromiso empecinado con la historia y se la echaba encima de una u otra manera. El mundo pesaba mucho. Todo era grave y grávido. Pesaban como plomo las palabras del señor, doctor, don y presidente y otra vez presidente que presentaba la exposición. Pesaba el aire buscando la solidez del siglo y del silencio.

Hablo de los muchachos, del montón que llena la inauguración de esta muestra de María y Ana María. Porque esta exposición, con sus videos y cubos de azúcar y su arquitectura de pastelería al fuego vivo, está mostrando que todas las cosas de este mundo saben y saben bien, no solo por saber o sapiencia sino, sobre todo, porque saben a sabor o sabrosura.

Porque nos está mostrando también cómo un cubo de azúcar es un cielo cuadriculado con millones de estrellas en forma de cristales y la columna de cubos una constelación ingrávida, penetrada de luz. Tan ingrávida como la música de la muestra con la cual se construye el espacio físico de ese universo.

Cuando yo era muchacho, eso hace ya su tiempo, este mundo era demasiado planetario, todas las cosas y las gentes y sus obras de arte estaban apretadas al suelo, atraídas sin piedad por el planeta, todo era grave y gravedad.

Ahora nos preparamos para habitar el amplio espacio que nos pertenece, el ingrávido espacio solar de la levedad y esta exposición es un pregón que lo anuncia y un aperitivo que lo da a probar al gusto.

Nicolás Buenaventura