Biblioteca de plantas

La Biblioteca de plantas es un proyecto que cambia su formalización según el lugar y los intereses de las personas que se reúnan en torno a él.  Así, se ha realizado como:

* Serie de encuentros, talleres, conferencias, durante la Residencia en el Programa Obra Viva, Banco de la República, Agencia Cultural Tunja, 2012.

* Instalación y encuentro en el marco de La Cooperativa, XIV Salones Regionales de Artistas, zona Centro, 2012

* Proceso de Residencia para el Encuentro de Soberanía Alimentaria en Rosario, Argentina, 2012

* Encuentro en Pasto, Banco de La República, Agencia Pasto, 2014.

Qué es una Biblioteca de Plantas Vivas

Una biblioteca de plantas vivas desplaza la biblioteca de plantas muertas, disecadas o congeladas, archivos que nunca podrán darnos el sabor de la Caicedo, biblioteca viva que tiende lazos con los bancos vivos de semillas, frágiles, rebeldes ante el mismo concepto de archivo y paradójicamente, en su simpleza, única posibilidad de conservación por su apertura al cambio y continuo desborde.

Las primeras definiciones que propongo:

– Una biblioteca de plantas es un cultivo diverso, que se levanta para ser espejo vertical de un cultivo horizontal de la región, las semillas que produce se distribuyen y la biblioteca recibe, cada vez, especies nuevas para no fatigar la tierra.

– Como biblioteca es un bien común, como cualquier biblioteca supone el trabajo de miles de años, de miles de personas, como biblioteca de plantas, supone una comunión con nuestras especies vegetales, animales, minerales, de las que a los sumo somos cuidadores (bibliotecarios diría yo), no propietarios. Somos “dueños”, en el sentido en que los indígenas amazónicos hablan de los “dueños de los animales” o del “dueño de la yuca” (los espíritus que cuidan los seres).

– En su carácter de biblioteca supone que las plantas y su misma organización, el conjunto mismo, pueden ser leídos, citados, resembrados, que son conocimiento.

– Como biblioteca viva, que debe ser renovada, que no siempre tendrá lo mismo, cuestiona el afán del archivo muerto, los bancos de semillas tecnologizados, ausentes del mundo, secretos, hechos a espaldas de todos y de propiedad privada.

– Como las bibliotecas de plantas podrán ubicarse en casa comunitarias, centros de investigación, espacios comunales de bancos de semillas comunitarios o, de ser posible, en bibliotecas locales, no tienen un diseño único, su construcción debe adaptarse a las estanterías de un lugar, a las necesidades de las plantas y de sus cuidadores.

Dos textos forman el sustrato de la Biblioteca de plantas:

El primero de Salvador Camacho Roldán, del siglo XIX:

Es cosa singular que el único colegio de agricultura, establecido con grandes dificultades en Bogotá, fue convertido por el señor Núñez en cuartel… (De la papa) había variedades superiores como la llamada Caicedo, distinguida por su sabor exquisito, que hoy ha desaparecido por entero. Recuerdo que en 1868 y 1869, en las sesiones de la Sociedad Agrícola Cundinamarquesa, de la que fui uno de los fundadores, oí hablar de las siguientes variedades: Caiceda, Ojona, Arrayana, Tuquerreña, Pastusa, Huamatanga, Rodilla de indio, Quiteña, Hueva, Pepina y quizá de otras más, de las que apenas se mencionan hoy dos o tres.

El segundo, de Ángel Mujica Sánchez, del siglo XXI:

Los científicos del mundo estamos de acuerdo en que hay que guardar esta diversidad en los bancos de germoplasma. En Fort Collins, en Colorado, Estados Unidos, está guardada toda la diversidad vegetal del planeta. Pero se han descubierto, en semillas guardadas hace 50 años, cambios genéticos. Y el mundo se ha asustado. ¿Qué hacemos ahora? Han decidido guardar como lo hacían los aimaras y los quechuas, que conservaron las variedades miles de años. Mediante lo que nosotros llamamos conservación in situ.

Blog del proyecto: http://bibliotecadeplantas.blogspot.com.co/

Texto Residencia El Levante: http://www.ellevante.org.ar/levante/publicaciones/soberania-alimentaria-dos-puntos/